lunes, 1 de septiembre de 2014

¿Cómo abordar y manejar el mal olor producido por úlceras crónicas?



Está es una pregunta que se hacen muchos profesionales que tratan a pacientes con úlceras, pero la respuesta no es clara. Un articulo recientemente publicado nos proporciona algunas claves: 












Entre los síntomas derivados de las ulceras crónicas, quizás el olor, es uno de los que mas afecta a la vida de los pacientes y su relación con los demás, causando aislamiento social, sentimientos de culpa, repulsión y depresión. Como los profesionales que trabajan en curación de heridas saben, la presencia de mal olor es un signo muy frecuente, y sin embargo muy poco valorado y considerado en el abordaje terapéutico.



El articulo que da pie a esta entrada en el blog es una investigación realizada mediante una encuesta on-line a profesionales sanitarios (mayoría de enfermeras, pero también médicos, cirujanos, podólogos) de 36 países, entre ellos España, sobre aspectos de su práctica para la valoración y el manejo del olor en úlceras crónicas de diversa etiología.



A pesar de que existe consenso sobre la necesidad de valorar la presencia de olor en las úlceras, no hay un método de valoración aceptado y fiable, aunque se han desarrollado algunas escalas. En esta encuesta solo un 12% de los profesionales indican que consideran el olor en la valoración, la mayoría usando algún adjetivo para describirlo (ofensivo, pestilente, fuerte, fétido, nauseabundo…) –un listado completo de adjetivos puede leerse en el articulo- ; esto pone de manifiesto una vez más la distancia que hay entre la teoría de lo que hay que hacer (según las guías de práctica clínica) y la práctica real.



En esta encuesta, los investigadores preguntaron sobre los tipos de apósitos o productos que usaban para tratar úlceras con mal olor, y lo que es más interesante, sobre la eficacia percibida para los productos usados por estos profesionales. Los productos usados con más frecuencia son, en orden decreciente: alginato con plata; alginato;  carbón activado; espumas; hidrogeles; hidrofibra con plata; hidrofibra; espuma con plata; hidrocoloide.  El metronidazol gel aparece en el penúltimo lugar (puesto 14), y sin embargo es considerado como el producto con mayor eficacia. El resto de productos en orden decreciente de eficacia son: carbón activado; alginato con plata; hidrofibra con plata; y  apósitos con yodo. Parece claro que los apósitos con antimicrobianos están entre los más efectivos para controlar el olor, según la experiencia de estos profesionales. Aunque el metronidazol es el principio activo más eficaz frente al mal olor, su escaso uso se debería, según los autores de la encuesta, a poca disponibilidad en algunos países, mayor coste y necesidad de prescripción médica para su empleo. Además, faltan protocolos estandarizados y precisos para su uso, tanto en dosis (los preparados comerciales van del 0,075% al 0,8%), cantidad a aplicar y frecuencia. También es muy frecuente el empleo de 2 o más productos o apósitos diferentes, en combinaciones muy diversas, sin que aparezca ningún patrón preferente, que traducen un enfoque de “ensayo y error” en el manejo del mal olor en úlceras, es decir los profesionales van probando productos, para ver que pasa.



Un resultado inesperado de esta encuesta internacional, es un pequeño, pero significativo porcentaje (8 %) de profesionales que aplican aceites esenciales de aromaterapia en el lecho de la herida  para tratar el mal olor, siendo los mas usados, aceite de lavanda, aceite de limón, menta, o naranja. Son valorados como “muy efectivos” por entre un 20 y un 38 %  de los profesionales que los usan. Además muchos de estos aceites esenciales son usados como agente ambiental en la habitación o el entorno mas próximo de los pacientes. Este campo de la aromaterapia en la práctica enfermera, está  regulado.

r riesgos y posibles efectos adversos, teniendo en cuenta que su uso no estimo porcentaje (8%) de profesimuy poco explorado, y faltan investigaciones rigurosas, aunque ya empiezan a existir algunos estudios. Tal como los autores del articulo comentan en la discusión,  el uso de estos aceites puede ser coste-efectiva, aunque se necesita más investigación para valorar riesgos y posibles efectos adversos, teniendo en cuenta que su uso no está regulado como terapia.



En resumen, el abordaje del mal olor en las úlceras crónicas, es un aspecto poco valorado, sobre el que no hay suficiente soporte en las guías de práctica clínica, y que sin embargo produce mucho malestar y preocupación en los pacientes, sobre todo en los que tienen úlceras neoplásicas, pero también en úlceras venosas y úlceras por presión.



Lanzo una pregunta para los comentarios o la auto-reflexión, realmente, ¿con que frecuencia consideráis el olor como un problema al tratar a un paciente con úlceras crónicas? ¿Lo valoráis y recogéis en la historia clínica del paciente, o se pasa por alto, sin comentar nada al paciente, para no ofenderlo, pero sin preguntarle si esto le causa malestar?




Pedro L. Pancorbo Hidalgo
Miembro del comité director del GNEAUPP.
Profesor del departamento de Enfermería en la Universidad de Jaén.
Responsable del Grupo de investigación "Enfermería" CTS-464 del Plan Andaluz de Investigacion, Desarrollo e innovacion.


1 comentario:

  1. Mal Olor en las heridas? Utilizar carbon activado sigue siendo una opcion bastante válida.

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